Virgen de la Soledad de la Portería

Hace siglos llegó esta devoción a nuestra tierra y, a lo largo de los siglos, ha sido mantenida y transmitida, generación tras generación, hasta llegar a nosotros. Pero esta devoción arranca de un momento que no podemos olvidar si no queremos confundirnos en una maraña de imágenes y expresiones devocionales que, a fuerza de olvidar lo que representan, se convierten en un abanico vacío y fácilmente intercambiable. No.

Ser miembro de la Archicofradía de la Soledad de la Portería (La más antigua del Archipiélago) nos remite a la solidaridad y por eso, en el primer artículo de las Constituciones de nuestra Pontificia y Real Archicofradí,a se nos pide a los cofrades acompañar las soledades impuestas que vamos encontrando en nuestro camino.

Y esto no es poseía, ni literatura. Ser cofrade no es una medalla o un uniforme, es ante todo y sobre todo, una opción, un modo de entender la vida que arranca de un hecho clave en la vida de Cristo, de un lugar emblemático en la historia de la salvación: el Calvario, ese momento dramático y al mismo tiempo sublime, en el que María, de pie, contempla serena, dolorida, resiliente, esperanzada, el cadáver de su hijo inerte y roto por puro amor.

Escrito por

es_ESSpanish