Evangelio del Domingo V del T. Ordinario (C), (Campaña contra el hambre de Manos Unidas). ¡Mar adentro!

 

(Lc. 5,1-11)

Acabamos de escuchar el Evangelio y volvemos a él. Como siempre merece la pena. Situémonos: Lo primero que nos llama la atención es un grupo de hombres desilusionados que, al amanecer, vuelven a la orilla del lago de Galilea. Han estado toda la noche bregando, tratando de pescar, como siempre han hecho y su esfuerzo ha sido inútil. No han pescado nada…Ahora, como cualquiera de nosotros, vuelven cansados y su humor no es precisamente el mejor. Lo único que pretenden, en aquella situación, es llegar cuanto antes a casa y descansar…Y, justo en ese preciso momento, alguien, a quien apenas conocen, les propone volver sobre sus pasos y empezar de nuevo. El extraño, es Jesús, que no se deja impresionar por el éxito o el fracaso de aquellos curtidos pescadores en medio de la noche y les abre a creer en sus posibilidades…Les anima y les invita a intentarlo de nuevo. Es la forma de actuar de Dios. A cada uno nos propone una vocación. Con delicadeza, con dedicación. Las frases que Jesús dirige a Simón lo dicen todo:

1.- “Rema mar adentro y echa las redes!”: Después de una noche de fracaso, vacía, sin éxito…Jesús, le hace a Pedro y al grupo, una propuesta cargada de confianza y convicción: Inténtalo de nuevo, arriesga un poco más y rema mar adentro!, ¡Ustedes pueden…!

2º” “No tengan miedo”… Ante el resultado, la reacción lógica de Pedro y la reacción de Jesús que trata de llevarlo a otro plano…Inténtalo siempre, Dios no ha venido a confirmarte en tu debilidad y en tu pecado, sino que ha venido a fortalecer lo mejor de ti mismo, a liberarte de cualquier obstáculo que paralice tu corazón. ‘Confía en El! Y se produce el cambio. Entre el pescador experimentado y el discípulo hay una mirada, la mirada de Jesús y todo cambia: “En tu nombre echaremos las redes!.”

3.- “En adelante serás pescador de hombres!” Jesús, de inmediato, funde la escena que acaban de vivir, en un plano que remite a Pedro y al grupo al futuro. Son palabras llenas de belleza y ponen a andar la vida precisamente cuando más sentía el grupo el peso y la desolación del fracaso. Jesús, invita a Pedro a seguir con el arte que tan bien conoce, pero a otro nivel…En adelante, dedícate a rescatar hombres, a enseñarles a respirar de otra forma, a liberarse de cuanto les bloquea y les ahoga.

El texto del Evangelio, es para releerlo muchas veces, para orar con él, para dejarnos interpelar todos y cada uno de nosotros por lo que Jesús también nos dice:” ¡Rema mar adentro…!” No pierdas el tiempo en lamentarte, en tirar pelotas fuera, como si a ti no te afectara esta palabra, más allá de cronometrarla…¡No esquives la mirada de Cristo” Tu también eres parte de esta escena y a ti esta Palabra también debe provocarte… ¿A qué?

El texto concluye: “Ellos sacaron las barcas a tierra y dejándolo todo lo siguieron”. “Abandonaron la barca” Y la abandonaron, justo cuando parecía que debían permanecer y rentabilizar la pesca.

Hoy también seguimos escuchando la misma consigna: “¡Rema mar adentro…!” Deja la orilla, carga tu mochila, y ponte en camino, arriesga… No basta hablar; mucho menos, estar permanentemente pasando lista a lo que deben hacer los otros, olvidando lo que tú debes aportar…Todos vamos en la misma caravana…Jesús nos urge, nos empuja a seguir bregando, a volver de nuevo…Porque lo que a El le importa no son nuestros fracasos o nuestros defectos, sino nuestras posibilidades. 

En realidad, el milagro que nos presenta el evangelio de hoy, no está en la pesca abundante…El gran milagro es que Jesús, garante de los sueños de la humanidad y del sueño de Dios, no se deja impresionar por nuestros días inútiles y vacíos…Quiere viajar con nosotros y, con nosotros, seguir intentando hacer realidad ese sueño,.

Ojalá esta “Jornada de lucha contra el hambre” nos haga traducir en solidaridad efectiva esta PALABRA y empecemos o sigamos remando hacia alta mar con este pequeño gesto de hacer circular lo que tenemos…Si hay un reto primordial en ese sueño de Dios que hacemos nuestro, es que todos merecemos una vida digna y esto empieza por compartir lo pescado, para que nadie muera de hambre!… No lo olvidemos, como nos dice el lema de la Campaña contra el hambre en este año 2025, “Compartir es nuestra mayor riqueza”.

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