Cristo ha Resucitado- A la luz de la Palabra

¡Cristo ha resucitado…Cristo vive y nos ha dicho quien se fíe  de mi, tendrá vida y vida exuberante…!

Ahora bien, la vida se nos ha dado para que la vivamos, si no, no es vida Por p0r eso, vivir siempre supone pagar el precio que la vida nos exige, aunque no cualquier precio…No se juega con la vida…No podemos asumir riesgos innecesarios. Alguien ha dicho… ¿les suena? Fue Jesús de Nazaret: «De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Cómo podrá rescatar su vida, si la pierde?»

Pascua es precisamente, la ratificación por parte de Dios de qué parte está Dios…¿Quién tenía razón en aquella historia, que acabó como acabó, con el Crucificado?, …¿De parte de quién estaba Dios?, Y ahí está  para siempre su respuesta, la respuesta de Dios: El sepulcro vacío…El Dios de la vida, levanta de la muerte al Crucificado. 

La vida es energía, es novedad que estalla en la naturaleza, que se viste de mil colores en esta estación de primavera y es carga explosiva que revienta el sepulcro y lo deja vacío…. “¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? Ha resucitado”: dirán los ángeles a aquellas buenas mujeres, preocupadas porque no tenían fuerzas para mover la gran piedra del sepulcro para terminar de embalsamar el cadáver de Cristo. ¡Y cuantas piedras taponan nuestras salidas y nos reducen permanentemente a encerrarnos en nuestros sepulcros! ¡No está aquí! Pascua es la vida que se rebela contra la muerte, es remover la piedra que nos bloquea en nuestros sepulcros, es abrir la ventana a la esperanza cuando se cierra la puerta, es esperar contra todo…¿Pero a qué precio? El precio del Amor. Sólo el amor es capaz de rescatar de la muerte…Jesús lo había anunciado. “Cuando sea levantado, todo lo atraeré a mí… Sólo el amor fué capaz de levantarlo hasta allí… Sólo cuando seamos capaces de entregarlo todo, de darlo todo, de lavarnos los pies unos a otros, seremos levantados, seremos vivificados: “Yo canto a Dios que levanta a los pobres y a los satisfechos, a los poderosos, los despide con las manos vacías”…Cantó María, Santa María de la Esperanza, de la Soledad esperanzada.

Quien más, quien menos, lo hemos experimentado más de una vez: “ Habíamos perdido la confianza en nosotros mismos, no sabíamos muy bien qué queríamos o quién éramos y, de pronto, una mirada, una palabra de alguien que nos amaba más de lo que nosotros mismos nos amábamos en aquel instante, nos devolvió la ilusión, las ganas de vivir…Esto es así y si muchos de ustedes no lo han experimentado, yo les deseo que lo vivan.

Pienso en esas familias que tienen un hijo discapacitado, qué difícil medir el sufrimiento y los sacrificios que eso supone muchas veces, pero, al mismo tiempo, seguro que ustedes mismos lo han visto, esa experiencia desata un plus de amor en la familia realmente excepcional: cada miembro de la familia se preocupa por levantar a aquel que la vida ha herido y que la sociedad tiene dificultad en aceptar, y al mismo tiempo cómo cada uno de los componentes de esa familia se siente gratificado, elevado, por el amor y la ternura de aquel cuyo corazón no es un corazón discapacitado.

2. Dios ha resucitado al Crucificado…Pero, no sólo lo ha levantado y dado la razón frente a los que le mataron por ser fiel al encargo que recibió del Padre, sino que le ha hecho estandarte de los humildes, de los pobres, de los rechazados, de todos aquellos que tal vez pasaron por el mundo sin enorgullecerse de sí mismos, pero de los que Jesús sí se enorgullece… Dios no sólo ha elevado a Cristo, sino que lo ha re- elevado, lo ha puesto en primer plano y le ha dicho: Tú has desafiado a la humanidad diciendo “Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por los demás…” Pues yo te digo que este desafío tú lo has cumplido hasta tal punto que Yo te resucito. Una vida vivida por amor, únicamente por amor, es una vida que merece el éxito, no puede conocer la muerte eternamente, porque lleva dentro la semilla de lo eterno.

3.-Hermanos, no sólo Jesús ha sido resucitado, también nosotros injertados con él en el Bautismo, lo hemos hecho,  a todos nosotros se refiere Pablo, cuando dice:: “Si nos identificamos con él en su muerte, también lo estaremos en su resurrección”. La Iglesia sin embargo, conoce nuestra tendencia a la amnesia, al olvido, y, por eso, nos propone sin cesar recordarlo ( pasarlo por el corazón): Cada año, en esta noche santa, nos invita a recordar nuestro Bautismo y a Profesar nuestra fe. Es posible que, a muchos, nos habiten las dudas, es posible que muchos tengan, como Tomás, necesidad de tocar para creer….Es posible que como los discípulos de Emaús también nosotros nos hayamos decepcionado muchas veces, es posible que la Iglesia, los sacerdotes, otros cristianos nos hayan fallado… es posible que le hayamos pedido a Dios algo muy importante y no hayamos sido escuchados…Es posible que dudemos y no queramos comprometernos de verdad…Y sin embargo ustedes están aquí en esta noche, porque su fe no está muerta.

Pero si para vivir es preciso luchar, para tener fe es necesario buscar, caminar, como el ángel les dijo a las mujeres en la mañana de Pascua: “Vayan a Galilea”… Posiblemente estaban temerosas, dudaban, pero Dios nos espera que los hombres tengan certezas para convertirlos en mensajeros…Dejemos a Dios que nos levante, dejémosle que nos resucite, que nos recree, que nos acaricie en esta noche… Nosotros solos no podemos, pero El sí, su perdón nos eleva, su confianza nos levanta, su ternura nos resucita. Hemos sido bautizados, sumergidos en Cristo, identificados con su destino. Ojalá el Señor nos ayude a descubrir en esta noche que sólo el amor recrea y hace vivir.

¡Ojalá, a partir de ahora, el Espíritu que resucitó a Jesús nos levante a todos, mueva la piedra que tapa el sepulcro donde nos escondemos y nos impulse a creer de verdad en el Dios de la vida, el Dios capaz de encender en la noche, sea la noche que sea, la luz nueva de la Pascua, simbolizada en este Cirio pascual…¡Ojalá no sólo lo confesemos con los labios, sino sobre todo, experimentemos, sintamos, que El está vivo en medio de nosotros, y está vivo en la disponibilidad de las personas que trabajan en la comunidad, en la alegría sencilla de un niño que requiere simplemente una palabra o en el rostro desfigurado de esa persona envejecida que como un náufrago de la existencia se acerca a pedirnos un bocadillo!

 

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