(Mt 24,37-44)
Iniciamos un nuevo Año litúrgico, es Adviento. Un nuevo Año litúrgico es una nueva oportunidad de salir al encuentro del Señor; Adviento es un camino a recorrer, que ciertamente tiene que ver con nuestro pasado, pero que nos abre a un futuro nuevo. Adviento es vida que nace y nos susurra al oído que este mundo lleva en su vientre otro mundo que patalea por salir a la luz.
No son tiempos fáciles los que vivimos…Posiblemente nunca lo han sido: La fractura familiar, social, política, eclesial…Es determinante. La crisis económica, entre otras crisis, es un bucle que arrasa y lo hace a todos los niveles; no se trata sólo de contar con recursos suficientes para vivir, sino que se trata también de superar los efectos negativos que el paro, la escasez o la carencia total de esos recursos ,producen en las personas: familias deshechas, emigración, desplazados, ahogados, rechazados sin un suelo donde instalarse, personas viviendo al borde del drama, rupturas interiores que conducen a la depresión y al desánimo generalizado, apatía, corrupción, etc., etc.
“En la época de Noé – dice el evangelio – los hombres comían y bebían…” Y no notaron nada. No se dieron cuenta de lo que sucedía: un mundo moría y otro mundo nacía. Los días de Noé son los días de la superficialidad, es el tiempo de la gran distracción, de la indiferencia…“El gran pecado de hoy”. ¿Qué hacer? ¿En estas condiciones significa algo la llamada de Jesús a vivir “despiertos”?
No despejemos la pregunta, pasando de ella… Pensemos: Adviento es un tiempo para darnos cuenta, para detenernos, para discernir, para esperar, para encontrarnos con Dios que es una realidad germinante…El es el que preside todo nacimiento.
“Dos hombres estarán en el campo…Dos mujeres estarán moliendo y una será secuestrada y la otra dejada, dos soldados estará luchando en Ucrania y uno será alcanzado por una mina y morirá y el otro escapará, dos personas irán en un coche y una morirá en un accidente y la otra quedará ilesa. ¿Por qué esta alternancia de vida y muerte? ¿Por qué esta aparente y amenazante ruleta? Jesús no lo explica. Sin embargo sabemos que el azar, la fatalidad, no existen para el hombre de la Biblia. Sabemos que Dios no juega a los dados con la creación y la historia es un camino de salvación.
“Si el propietario supiera a qué hora vendrá el ladrón…! Un “ladrón” como “ aviar” del Señor. Un “ladrón” como metáfora de un Señor que no roba nada y lo da todo…. ”Si supiera el momento!”… Pero no hay momento especial, no hay momento que imaginar…Dios, el Señor, es el eterno caminante…”Viene, viene siempre” (R.Tagore).
Y llega en el abrazo de un amigo inesperado, en el ímpetu de una fuerza interior que te recorre el cuerpo y te lanza hacia adelante, en el asombro ante el llanto de un niño recién nacido…Son cosas cotidianas, es la vida con su asombroso y permanente milagro. Está ahí y reclama tu mirada…Cuando menos lo esperas…Es un ladrón que viene siempre a acortar la noche. No viene a encender las luces de diciembre, viene a encender tu vida…Y, por eso, te pide que estés atento, que navegues por los ríos de la historia escrutando cada acontecimiento y siempre disponible…Ábrete a la Esperanza y rema siempre hacia un mundo donde no se sacrifique a los inocentes…Y, hazlo, de tal forma que a nadie le quede duda de qué parte estás. ¡Vigila!
Es Adviento. Señor vendrá, ha venido, está viniendo… ¡Ven, Señor Jesús!

