A la luz del Evangelio: II domingo d Adviento A

(Mt 3, 1 – 12)

En los años previos a nuestra era cristiana, apareció junto al río Jordán, un profeta que provocó un fuerte impacto en el pueblo judío: las primeras generaciones cristianas lo verían siempre como el que preparó el camino a Jesús. Por eso está también hoy aquí en este segundo domingo de Adviento, en este tiempo en el que nos disponemos a salir al encuentro del Señor. Su predicación se podría resumir en una frase: «Conviértanse, porque el reino de los cielos está cerca». Jesús comenzó su predicación con el mismo anuncio. El reino de Dios está a punto de llegar, cambien su mentalidad, cambien de conducta, incorpórense a su camino.

En la palabra de Dios hoy. el protagonismo lo adquieren dos profetas muy diferentes entre sí: Isaías y Juan el Bautista. Un profeta no es un agorero o un vidente que dice adivinar el futuro, es un hombre o mujer que nos invita a leer el presente desde la perspectiva de Dios…»El Reino de Dios está cerca». Todos los profetas han tenido siempre sus ojos fijos en este anuncio, en este sueño, que, en definitiva, es la realización de un mundo construido a partir de relaciones humanas buenas, felices…Ese reino no está lejos…A veces, percibimos su aliento cerca y es posible, porque ese mundo nuevo ya está germinando.Jesús nos pide que toda nuestra vida se vaya construyendo y alcance su sentido, a partir de este sueño. Lo llamamos “utopía” cristiana y constituye el corazón del Evangelio. Para hacerlo presente hemos de “convertirnos”, cambiar la dirección de nuestra marcha. 

En el Evangelio se nos proponen varios mensajes en uno y, entre todas las palabras, resaltan, por su calidez y la esperanza que suscita, esta frase “El reinado de Dios, está cerca” “ Dios es nuestro vecino” : Esta es la gran noticia del Evangelio de hoy.El gran Peregrino que es Dios ha recortado distancias, ha caminado duro a través de los senderos de la historia y está a pocos kilómetros, mejor, está a nuestra puerta. No hay muro, ni pared, ni abismo que lo pueda detener…Está ahí a tu lado.Viene como Alguien que hace posible lo imposible y cierto lo improbable. Es como un gran sueño que permite vivir en armonía lo aparentemente irreconciliable, lo improbable: “ El lobo y el cordero, el león y el buey, el niño y la serpiente, el blanco y el negro, el hombre y la mujer, el árabe y el hebreo, el musulmán y el cristiano, el ucraniano y el ruso, el israelita y el palestino (Isaías). Es un nuevo mundo, con arquitectura nueva, con forma de entender la vida diferente…

Ese reino de Dios, soñado por los profetas, no es otro que el sueño de Dios realizado aquí y ahora. No se ha realizado todavía definitivamente y, sin embargo tira de todos los hombres creativos, serviciales, anida en el corazón de todos los hombres portadores de esperanza, solidarios….Es el futuro que  moviliza a los que buscan, la fuerza que les hace salir y emprender caminos que humanizan. Jesús es la encarnación de un Dios que se hace íntimo, como un trozo de pan en la boca, como una inspiración en el corazón, como un aliento que nos levanta. De hecho, hemos sido bautizados en el Espíritu de Dios y el Espíritu nos sumerge en el mar de Dios: vivimos en Dios como el pez en el agua.

“Conviértanse…” Es decir gasten la vida en lo que merece la pena, pónganse en camino: No para seguir una orden sino para encontrase con la belleza más apetecible… Levántense de sus mediocridades y salgan a la intemperie, no por una imposición desde fuera, sino por la seducción del que trae consigo las respuestas a todas nuestras preguntas…¡Abran la puerta y déjense visitar!. Lo que convierte el frío en calor no es una orden de arriba sino la proximidad del fuego. Lo que hace desaparecer las tinieblas del corazón no es una obligación o prohibición, sino una lámpara que se enciende, una mirada o un gesto de ternura. Lo que realmente cambia nuestra vida no es un discurso o un milagro, mucho menos una iglesia distraída en mantener una imagen folclórica o populista,inútil o simplemente arcaica… Lo que realmente cambia nuestra vida es el encuentro con Alguien, es el encuentro con la persona de Jesús…El está cerca…

Dejemos que su presencia y la experiencia del encuentro con El, presente en todo aquello que lleva el sello del amor y del servicio, especialmente a los más frágiles, ilumine nuestro camino, aliente nuestra esperanza.

“¡Conviértanse!… No es una orden, es una oportunidad: “¡El Señor está cerca!” “¡Ven, Señor Jesús!”

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