Vamos adentrándonos en el solsticio de verano y en la noche de San Juan, en nuestra isla también por San Antonio y San Pedro, encendemos hogueras (= fogaleras) para reforzar la luz del sol cada vez más débil conforme nos acercamos a Navidad. Toda una metáfora para el creyente: A medida que la percepción de Dios se hace más frágil y confusa en la sociedad que vivimos, la Iglesia sólo será útil si su presencia es señal de otra presencia y su testimonio es luz que refuerza la claridad del crepúsculo.

