En el atrio de la Catedral, ante una plaza de Santa Ana y calles adyacentes inundadas de gente, hace 62 años, era coronada por mandato del Sumo Pontífice San Juan XXIII, la imagen de Ntra Sra. de la Soledad de la Portería «en atención a la secular y gran devoción que la ciudad de Las Palmas tenía a esta imagen de Ntra Señora de la Soledad».
Para los que vivimos aquel momento, fué sin duda, un acontecimiento extraordinario por la multitud de fieles convocados en torno a nuestra Madre y por la piedad y emoción que dejó en la memoria de la ciudad aquella tarde inolvidable.
Hoy,al recordar aquella coronación única y magnífica, deseamos que esa corona de reina que desde entonces ciñe su cabeza coronada, brille sobre todo por el amor de sus hijos y devotos…empeñados en convertir la soledad no buscada de muchos, en solidaridad y encuentro, en fraternidad y en relación cálida.

