El camino hacia el VIII centenario de la muerte de San Francisco de Asís, ya ha comenzado, pero el momento cumbre arrancó oficialmente este pasado sábado, 10 de enero, en la basílica de Santa María de los Ángeles, en la Porciúncula. Se trata de una pequeña iglesia situada en el interior de este gran templo, a las afueras de Asís, que san Francisco restauró y convirtió en el corazón de su vida espiritual. Allí, desnudo, a ras del suelo, fallecería en la noche del 3 de octubre de 1226 rodeado de sus hermanos.
La celebración contó con la presencia de los Ministros generales de toda la Familia Franciscana, simbolizando la riqueza universal de su carisma. Uno de los momentos más importantes de este centenario será la exposición de la pintura más antigua que representa al santo, una obra del siglo XIII realizada sobre la misma tabla de madera que protegió el cuerpo de Francisco tras su muerte. Las autoridades también recordarán la reconciliación entre el obispo y el alcalde de Asís, un gesto que el propio Francisco cantó como una profecía de paz.
Por otra parte, el 4 de octubre volverá a ser fiesta nacional en Italia en honor a este «pobre de Dios», patrón del país. Una medida que contó el pasado septiembre con el visto bueno tanto del Congreso como del Senado. Según la primera ministra, Giorgia Meloni, este reconocimiento anual cada 4 de octubre servirá para recordar «quiénes somos y qué nos une profundamente».

