Nuevo Año Litúrgico (Ciclo A)

Comenzamos un nuevo Año Litúrgico y tenemos el peligro de pensar que repetimos algo que ya nos suena a sabido, que volvemos sobre los caminos trillados de siempre y que la vida es un circuito cerrado, monótono y fatal. Pero, desde la visión creyente, nuestra vida acontece en un tiempo siempre nuevo, que progresa hacia un horizonte que nos atrae y es, al mismo tiempo, referencia y finalidad de la historia. Un horizonte, que no es otro, que Cristo.

“Nunca bebemos de la misma agua del rio”. La dinámica de la historia, desde la visión cristiana, siempre es nueva, creciente. Este próximo año podemos ser más cristianos, más justos, más pacificadores, más humanos que el año pasado y menos que el año próximo…

Si tuviéramos que comparar el paso del tiempo con una figura geométrica, no deberíamos compararlo con una circunferencia sometida a la ley del eterno retorno, sino con una espiral siempre abierta a nuevos espacios. Posiblemente podríamos compararlo a un tornillo, aparentemente en el mismo sitio, pero siempre más adentro.

El Dios de la Biblia es un Dios que habita el tiempo más que el espacio. No lo busquemos allí o allá…El viene, viene siempre…Ha venido…Vendrá…Está viniendo.
El Año Litúrgico es un itinerario de Iniciación Cristiana, siempre en activo, siempre en progresión continua.

Cada Año Litúrgico responde a los ciclos A, B y C y cada ciclo, a su vez, a un evangelio sinóptico.  El próximo domingo inauguraremos el ciclo A y proclamaremos, a lo largo de la mayoría de los domingos, el Evangelio de Mateo. En Cuaresma, a partir del tercer domingo, en este ciclo A, se proclamarán las tres grandes catequesis bautismales del evangelio de San  Juan. Este ciclo es el bautismal por excelencia.

Imágenes Relacionadas:

Escrito por

es_ESSpanish