¡No a la guerra!

Y Rusia cumplió. Cumplió los pronósticos. No entiende de diálogo, ni de pasado, ni de la autonomía del otro…Y la ONU parada, sin darse por aludida. ¿Para qué una guerra? El lenguaje de las armas sólo deja destrucción y ruina, sólo deja vencidos y vencedor.. Al final lo que queda no es el reconocimiento del derecho de la víctima, sino la brutalidad del verdugo. ¡Qué pronto nos olvidamos de los acontecimientos! Todavía no hemos cruzado el primer cuarto del siglo XXI y ya hemos borrado las grandes catástrofes del pasado siglo. ¡La Paz no se toca…! ¿Para qué? ¿Por qué?

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