Santa Lucía

Siracusa es una ciudad de la isla italiana de Sicilia, en ella nació Santa Lucía de padres nobles y ricos, pero paganos. Convertida al Evangelio entregó su vida un 13 de diciembre, siendo aún una adolescente y fue un ejemplo de madurez y de “lucidez” en la fe, que impresionó, al leer,siglos más tarde,  las actas de su martirio, al mismo Santo Tomás de Aquino. Cuando murío corrían los primeros años del siglo IV.

Su nombre viene de “luz” y es patrona de los ciegos, de los oftalmólogos, de las modistas y de numerosos colectivos. Pero sobre todo, es una creyente de primera línea, que forma parte del cortejo de aquellas jóvenes de las primeras generaciones cristianas, valientes y fuertes, presentes en la plegaria eucarística I o Canon: Inés. Cecilia, Anastasia, Águeda y otras…

Hoy el nombre de Santa Lucía está extendido por toda la tierra; en España el nombre de “Lucía” es el más común entre las mujeres; un país del Caribe lleva su nombre y su presencia deja su huella en el folklore (¿Quien no ha oído hablar de la Lucía nórdica?) o en la música (¡Cómo evocamos, por ejemplo, la canción napolitana “Sancta Lucia” o la más reciente del mismo nombre en la voz del Miguel Ríos!), también en  otros ámbitos.

Es una de las santas de las primeras generaciones cristianas más popular y la invocan como intercesora ante Jesús, miles y miles de devotos a lo largo y a lo ancho del mundo. Su cuerpo se conserva actualmente en Venecia, después de reposar durante largos siglos, en Sicilia.

En nuestra parroquia se la venera desde el siglo XVII.

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