Abiertos al Infinito, concentrados en lo pequeño

Los evangelios de Adviento utilizan este doble registro: Levantar la mirada hacia Aquel que viene, hacia lo último y bajar los ojos, ver lo inmediato, las cosas de aquí, mirar dentro y fuera de nosotros.

Tenemos que habitar la tierra con pasos de luz, hemos de ser guardianes de los días y peregrinos de la Esperanza. Caminar con las luces largas y la atención concentrada en lo cercano, atentos a la venida de Dios y a nuestro corazón que se cansa. Siempre listos para el abrazo que aligera todo y hace la vida poderosa y sólida, cargada de futuro.

¡Dios viene, vendrá, está viniendo! Prestemos atención al ruido de sus pasos… ¡Ven, Señor Jesús!

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