Viernes Santo

 

Siguiendo la forma de contar los días de los judíos, el viernes empezó ayer tarde con la puesta del sol y con la Eucaristía vespertina. Hoy avanza hasta el atardecer y culmina en la muerte de Cristo en la Cruz. Una muerte, según la Pasión de San Juan, victoriosa, que ya presagia el sentido de la Pascua cristiana: ¡Victoria tu reinarás, oh Cruz tú nos salvarás!

La estructura ritual de la celebración actual, es fruto de una síntesis de diversas tradiciones. Se podría presentar así:

1.- La Pasión proclamada: Liturgia de la Palabra (1ª  lect  Is 52, 13-53,12: Profecía del Siervo de Yahvé.  2ª lect  Hebr 4,14-16;5,7-9: Obediencia del Hijo. Evang  Jn 18 1,- 19, 42: La exaltación del Cordero).

2.- La Pasión invocada: Oraciones Solemnes por toda la humanidad.

3.- La Pasión venerada: La presentación y Adoración de la Cruz

4.- La Pasión compartida: La comunión eucarística (Sin celebración de la Eucaristía, no falta la posibilidad de comulgar con el cuerpo entregado y la sangre derramada comulgando con  el Pan consagrado en la Misa del Jueves Santo y reservado en el llamado Monumento).

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