San Valentin

El amor existe y, para un creyente, es prioritario y esencial. Aquellos que son testigos de ese amor ponen en juego cuanto son, incluso la propia vida, porque amar significa darse. Distinguir el verdadero amor de la cascada de cursilerías que pone en circulación el comercio en esta fiesta de San Valentín, no es fácil.

La verdadera historia de cualquier amor encuentra un paradigma en la historia de cualquier mártir de la Iglesia, también en la historia de este santo, a quien confiamos la protección de los enamorados y de los novios.

No están claros los orígenes de este patronato, pero lo cierto es que la festividad de este santo nos ofrece la oportunidad de reflexionar sobre la mirada de Dios en los ojos y en la mirada de los que se aman.

«¡Dios es amor y el que ama conoce a Dios porque Dios es amor!»

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