¿Quién se acuerda de ellos?

 

En esta época de sentimientos tristes, donde los sacerdotes son noticia, no por lo que hacen, sino por lo que nunca debieron hacer…¿quién se acuerda de estos hombres que a pie de trabajo, están dando lo último, o lo único que tienen, por los demás, por los excluidos de la tierra? A esos ámbitos apenas llegan los medios y, sin embargo, allí están y allí siguen estos hombres que no se sienten héroes de nada, pero sí seguidores del Evangelio. ¿Quién les aplaude, les condecora o simplemente se hace eco de su donación y de su servicio gratuito?

El último ha sido un español, Antonio Cesar Fernández, 72 años. El optar por los excluidos siempre tiene riesgos y la muerte a balazos, hace unos días, de este salesiano español abre la lista negra del 2019.

El año pasado, 2018, fue un “annus horribilis”, fueron asesinados en el mundo 36 sacerdotes, una media de tres sacerdotes al mes. Nunca había sucedido antes. El viernes, a las 3 de la tarde, mientras volvía a su comunidad de Uagadú, en Burkina Faso, recibió, al menos, tres golpes de pistola en el transcurso de un ataque yijhadista a 40 kilómetros de su casa.

Había nacido en Pozoblanco (España) y llevaba 55 años de salesiano. Desde 1982 su vida había transcurrido en Africa y fue el primer salesiano llegado a Togo, donde vivió más de 35 años. Entre 1988 y 1998 había sido maestro de novicios.

El pasado año murieron asesinados en el mundo 36 sacerdotes, en Africa 13, en América también 13, 3 en Asia y 1 en Europa. El P. Antonio Cesar es el primer sacerdote muerto en el mundo durante este año 2019.

Que estas líneas sirvan de recordatorio y de reconocimiento a tantos y tantos que empujan el mundo desde abajo y nos hacen mejores.

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