Promesas bautismales

Adherirnos a Jesús en nuestra vida, hacer nuestros sus sentimientos, su actitudes y su estilo de vida es lo que nos define como cristianos. Más aún, identificarnos con El, hasta el punto que nos reconozcamos en El, es lo que llamamos iniciación cristiana. Es un camino que empieza en el Bautismo y que ha de desarrollarse a lo largo de la vida. En este sentido, toda la vida del cristiano es iniciación. Nada está concluido y todo puede ir desarrollándose y creciendo en nosotros. «No nacemos cristianos, nos hacemos cristianos» afirmaba ya Tertuliano en el siglo III y, por ello, hoy puedo ser más cristiano que ayer, pero menos que mañana. En el fondo se trata de desplegar e ir viviendo «in crescendo» lo que somos, «hijos de Dios.»

El próximo domingo los niños que comulgarán en la Eucaristías de la Ascensión y Pentecostés, en Mayo, renovarán su profesión de fe, junto a sus padres y padrinos en la Eucaristía de las 12. ¡Ojalá este tiempo bautismal de la Pascua les ayude y nos ayude a todos a recrear nuestra condición de bautizados y nuestra vida permanezca siempre a la altura de lo que significa asumir el nombre de «cristianos».

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