Nôtre Dame

El fuego ha devorado la Catedral de Nôtre Dame. Una vez más y cuando ya pensábamos que eso era cosa del pasado. Nôtre Dame es una sobreviviente. Varias veces ha ardido, ha sido despojada y arruinado. Pero siempre ha renacido. Eso esperamos y eso deseamos.

El mundo vive conmocionado y, cuando creíamos que una cosa así sólo podía interesarle a los creyentes, a los parisinos o a los franceses, todo el mundo ha sentido el dolor de algo propio que moría. En un mundo como el nuestro, no deja de ser algo verdaderamente paradójico. Las raíces de nuestra cultura van más allá de lo que a veces consideramos. Es bueno constatarlo y valorar el poso de lo que estos signos emblemáticos de esa cultura dejan en nuestro mundo global.

En Nôtre Dame ha resonado el Te Deum muchas veces y algunas de ellas es conocida como el cantado después de la liberación de París, en ella han sido coronados reyes y personajes como Claudel encontraron su fe. Seguirá sucediendo, lo deseamos y los esperamos.

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