Mayo del 68

Han pasado 50 años y todo parece que fue ayer. Fui testigo directo de aquellos días, cuando en el mes de junio, llegué a la parroquia de Saint Pierre de Chaillot. No fue fácil entender cuánto sucedía y menos saber si debajo de aquellos adoquines de les rues gauches, por fin, había aparecido o no las playas del sur. Era la crítica que se escuchaba y se leía entonces después de la pleamar revolucionaria. Pero era, sin duda, un método de autodefensa ante aquel sunami que puso todo patas arriba y que llevaba dentro el virus permanente de la insatisfacción y de la otra sociedad. Hasta en la Iglesia se notaba la conmoción y el cardenal Martin, arzobispo de París entonces, lo definía con una frase rotunda:”Dieu n´pas conservateur”.

Pasó el verano y todo volvió a su cauce, pero, a pesar de lo que se afirma, el mundo sigue herido. Todo se desequilibró hacia la otra orilla que soñaban los estudiantes, sindicalistas y hasta militantes cristianos. Y aquí estamos ahora, con algunos sarpullidos – les llaman “populistas” – pero que se han convertido en los reductos de la utopía social.

¡Qué tiempos aquellos capaces de hacer soñar! Incluso en la Iglesia se sintió el movimiento sísmico. ¡Cómo recuerdo la peregrinación que hice con otro compañero canadiense a través de los grupos de Joc y comunidades de base donde la primavera parecía eterna. ¡Qué recuerdos! ¡Amarcord!

Escrito por