Lumen fidei, primera encíclica del Papa Francisco

Cuatro meses después de su elección, el Papa Francisco hace suyo y desarrolla el pensamiento teológico de su predecesor con algunas aportaciones personales. Con su única firma, como no podía ser de otra forma, pues sólo hay un Papa, podemos decir que es un documento escrito “a cuatro manos”.
Benedicto XVI, en el marco del año de la fe, hubiera deseado concluir el ciclo sobre las tres virtudes teologales que inició con “Deus caritas est”, continuó con “Spes salvi” y “Caritas in veritate” y no pudo terminar por su renuncia a la sede de Roma. Ahora aquel proyecto ha sido retomado por su sucesor Francisco.
La impronta de Ratzinger queda en evidencia en el recurso tanto a autores alemanes, como a los Santos Padres, en especial a San Agustín. Sin embargo este documento, sin precedentes en la historia de la Iglesia al ser elaborado por dos Papas – el dimisionario y el actual – ha sido firmado sólo por Francisco, único Obispo de Roma en la actualidad, que expresa así la continuidad entre los dos pontificados, en un momento en el que muchos quisieran enfrentarlos de una u otra forma.
Los dos Papas comparten una misma visión del “ministerio petrino”, encuadrado en la larga tradición de la Iglesia y que no es otra que confirmar la fe de todos aquellos que la han recibido como don. La mirada de uno y otro sobre el mundo actual coincide: un mundo a la deriva y en crisis por haber renunciado a la búsqueda de la verdad. Un mundo sin dirección e incapaz de distinguir el bien del mal. La fe es una luz para iluminar nuestras tinieblas. Un bien común capaz de iluminar no sólo a los creyentes sino también a todos los hombres de buena voluntad.
El hombre vive en la ilusión de borrar a Dios y cree encontrarse a sí mismo si se deshace de Él, por ello la transmisión de esta fe es urgente y se convierte en un bien para todos. Los primeros convencidos de ello deberían ser los cristianos y, por eso, deben profundizar en ella y celebrarla en Iglesia.
La encíclica insiste en la dimensión comunitaria de la fe, sacramental y litúrgica, como expresión de apropiación de esa fe por parte de los creyentes y como testigos de este bien común.

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