Los Fieles Difuntos

Llega el otoño y concluyen las últimas cosechas. La tierra descansa, casi muere, cubierta por las hojas de mil colores que abandonan los árboles. Y, en este marco de serenidad y de sueño, celebramos a Todos los Santos, hacemos memoria de todos nuestros seres difuntos, como la cosecha más espléndida de cuantos han sido tocados por el Evangelio. Es la Iglesia en su plenitud y, al mismo tiempo en camino, que reza, se siente en comunión, recuerda y celebra.

El día 1 de noviembre, Todos los Santos, el dos de noviembre, los que ya salvados, todavía están en camino: Conmemoración de los fieles difuntos.

Es un día de dolor y de nostalgia. La plegaria y la fe son un apoyo, pero también es una jornada para las preguntas, las dudas e,incluso, los fetichismos y el folklore.

El hombre siempre a la búsqueda de sentido, también en aquellas situaciones en las que aparentemente, nada tiene sentido. La muerte está de actualidad. Siempre lo estuvo, pero apenas se le daba cobertura. Hoy, un día si y otro también, se cuentan por cientos o miles, los muertos por el covid-19 y a diario nos visitan a la hora de la mesa. Nunca estuvieron tan tenidos en cuenta por los poderes públicos.

Orar por ellos es mantenerlos vivos en nuestro corazón. Es reconocer la importancia que tienen en nuestra vida. La fe cristiana no lo olvida y nuestras fe en el Resucitado nos hace orar así: Señor, nuestra fe confiesa que tu Hijo, Jesús, ha muerto y resucitado, te pedimos que todos los que creen en El, si han participado ya en su muerte, participen también definitivamente en su resurrección”.

“Dales, Señor, el eterno descanso…y que la luz perpetua siempre les ilumine.”

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