La palabra que falta al padrenuestro

En la habitual audiencia de los miércoles, el Papa Francisco retoma la catequesis sobre el Padre nuestro y se detiene en las primeras palabras: «Padre nuestro…» El Papa afirma que para hablar con Dios es necesario entrar en la intimidad de Dios. Dios no quiere plegarias hipócritas. La verdadera oración, explica Bergolio, es la que se realiza en lo secreto de la conciencia, del corazón…visible sólo a Dios. Yo y Dios. Esto nos evita movernos en la falsedad; con Dios es imposible fingir. Delante de Dios no hay truco alguno. Dios nos conoce como somos y no podemos engañarle.

«Una plegaria cara a cara con Dios no nos encierra nunca en el intimismo. En el secreto de la conciencia, el cristiano no deja el mundo fuera de su habitación, sino que se presenta ante Dios con su corazón habitado por las personas, por las situaciones y los problemas con los que convive.

Jesús nos enseña a orar, poniendo en nuestros labios,ante todo, el «Tú», porque la oración cristiana es diálogo: sea santificado tu nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad…No pedimos que sea santificado mi nombre, que se cumpla mi voluntad…Y, en la segunda parte de la oración del Padre nuestro el «nosotros». La palabra que falta es «yo».

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