Inmaculada

Si hay un documento que todos los devotos de María tendríamos que leer y profundizar, es la exhortación de Pablo VI sobre la Virgen, que lleva el título en latín “Marialis cultus” (El culto mariano).

De este documento entresacamos dos párrafos que nos ayudarán a enmarcar a María en este tiempo de Adviento en el que celebramos también su Inmaculada Concepción. Dice el Papa:

“Al disponernos a tratar del puesto que ocupa la Santísima Virgen en el culto cristiano, debemos dirigir previamente nuestra atención a la sagrada Liturgia; ella, en efecto, además de un rico contenido doctrinal, posee una incomparable eficacia pastoral y un reconocido valor de ejemplo para las otras formas de culto…

Durante el tiempo de Adviento la Liturgia recuerda frecuentemente a la Santísima Virgen - aparte la solemnidad del dia 8 de diciembre, en que se celebran conjuntamente la Inmaculada Concepción de María, la preparación radical (Is 11,1 Is 11,10) a la venida del Salvador y el feliz exordio de la Iglesia sin mancha ni arruga (11) -, sobre todos los dias feriales del 17 al 24 de diciembre y, más concretamente, el domingo anterior a la Navidad, en que hace resonar antiguas voces proféticas sobre la Virgen Madre y el Mesías (12), y se leen episodios evangélicos relativos al nacimiento inminente de Cristo y del Precursor.

Concentra, luego el Papa, su atención sobre el título más importante de María que celebramos el 1 de enero “María, Madre de Dios” y nos advierte de que este ciclo litúrgico que hemos iniciado, el Adviento-Navidad, es tiempo mariano por excelencia y sitúa con mayor acierto, por parte de la Liturgia Romana, a María en el contexto de la obra redentora de Cristo.

La imagen de la Inmaculada, tradicional en cualquier espacio franciscano, firmes defensores del dogma de su concepción inmaculada, nos acompaña desde los albores de esta iglesia conventual, luego parroquia de San Francisco de Asís a partir de 1920.

Antiguamente, la Inmaculada, tenía su sede en un altar que se levantaba frente al de San Antonio. Actualmente preside la capilla situada junto al cancel de la puerta principal. En torno a ella se creó, en su momento, una venerable hermandad, hoy desaparecida, tal como consta en lo libros de acuerdos del año 1726.

La imagen, originariamente era de vestir y una peluca le cubría la cabeza. Todavía hoy, algo deteriorado, se conserva en la parroquia uno de los mantos azules de la imagen ricamente bordado. En 1961, hubo de tomarse decisiones definitivas ante la alternativa de o retirarla del culto por su deterioro lamentable o tratar de salvar la imagen, entre otras cosas, por su importancia en la historia y sentimientos de los fieles de la parroquia.

Acertadamente se optó por lo segundo y fue al escultor Miguel Angel Casañ al que se le encargó que, a partir de aquel rostro y manos de la antigua imagen, se creara una imagen que recordara perfectamente a las del siglo XVII, especialmente a las de la escuela granadina.

El resultado, en palabras de D- José M. Alzola “fue hecho con extrema ponderación, habilidad y cuidado” y los devotos cofrades decimonónicos, que tanto dudaron y cavilaron en torno a qué hacer con la imagen, estarían, sin duda, complacidos de la imagen actual.”

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