Evangelio del domingo

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”». Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaba sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: —«Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo». Palabra del Señor.

Reflexión:

A lo largo de este nuevo Año litúrgico que comenzamos la pasada semana, los cristianos proclamaremos durante los domingos el evangelio de San Marcos. Y su pequeño escrito, el evangelio más corto, arranca con este pequeño título: “Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”. “Inicio del Evangelio”, aparentemente parece una simple advertencia práctica. Y, sin embargo, si leemos mejor, advertimos algo diferente: Inicio del evangelio, es decir, comienza el relato de una “bella y alegre noticia” que esto es lo que significa la palabra “evangelio”. Esto que comienza a relatarse, a vivirse, ahora y siempre, es y será una buena noticia, una gozosa esperanza.

Esa buena noticia es una persona: Jesús y con Jesús comienza algo nuevo y bueno. Cuando alguien descubre en Jesús al Dios amigo del hombre, al Padre de todos los pueblos, al defensor de los últimos, sabe que no va a encontrar otra noticia mejor. Cuando alguien conoce el proyecto de Jesús sabe que no encontrará algo más grande, más digno y más humano a lo que dedicarse. En Jesús, Dios ha florecido en nuestra historia. Todo el evangelio de Marcos intentará, no darnos doctrina o darnos información biográfica sobre él, sino subrayar que Jesús es el “Mesías” de Dios, un título eminentemente judío y es también el “Hijo de Dios”, pero no un Dios que se presenta dotado de poder y gloria, sino un Dios, profundamente humano, tan humano que sólo Dios puede ser así: Es el siervo muerto en la Cruz para dar vida a todos, al que un pagano, un centurión romano, aclama al final de su vida, cuando vuelve dejándole colgado del patíbulo: “Verdaderamente este hombre es Hijo de Dios.”

Esta es la gran noticia de Marcos y, a la luz de esa noticia, nos invita a descubrir esos otros evangelios, pequeños evangelios de cada día, esas buenas noticias que emergen aquí y allí y son las que mantienen el mundo: la bondad de las personas, los sueños compartidos, la belleza diseminada en el mundo. “Detrás de mí viene uno que es más fuerte que yo” grita el Bautista. Es Jesús, “más fuerte” que Juan, pero no porque es más poderoso, omnipotente, sino porque ama a todos, más fuerte porque está dispuesto a dar la vida por todos, más fuerte porque habla con fuerza al corazón, porque nos llama a todos a “ser más fuertes,” como a los profetas: a gritar y a expresar con fuerza nuestra pasión por Dios y por el hombre.

El Señor viene y el profeta nos invita a ver la historia como un útero cargado de vida. La presencia del Señor no se ha diluido. A veces nos da la impresión de que el mundo ha olvidado a Dios y quizás nunca ha estado el mundo más cercano a Dios, porque lo que nos define como creyentes no es recitar un catecismo , sino actuar como Dios, remar en la dirección que Dios rema y, en ese sentido, miles de signos nos hablan de su presencia: la conciencia creciente de los derechos humanos, la reivindicación del la importancia de la mujer, el respeto y extensión de los derechos sociales a todos, el cuidado de la madre tierra…

Comienza la buena noticia de Jesucristo y la buena noticia es que Dios sigue estando ahí, es nuestro vecino, nos pertenece como la respiración, está dentro de nosotros como el corazón….”conviértanse” y ábranse a lo inesperado. El sigue viniendo. En su Espíritu hemos sido bautizados.

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