Europeísmo y populismo

Vivimos de espaldas a los graves problemas. En este momento en Italia llega al poder, en coalición, dos partidos que se excluyen entre sí, pero que han encontrado su punto de encuentro, entre otras confluencias, en su antieuropeísmo.

Esto sucede en Italia, un país fundador de la Europa actual, uno de los socios más fuertes, cuya cultura ha sido determinante a la hora de configurar y comprender el europeísmo y, económicamente necesario a la hora de definir su futuro.

Pensábamos que la bandera europea de las 12 estrellas había rejuvenecido con la incorporación de lo que todavía llamamos, a pesar del tiempo transcurrido, “los nuevos países miembros” del centro-oriental del continente.
Pero Europa no está para demasiados maratones y los golpes se suceden una y otra vez. En Polonia, Eslovaquia, Hungría y otros países, los movimientos en contra son, frecuentemente, un mantra en las manifestaciones.

Ciertamente el europeísmo se mantiene en minorías cultas y urbanas. Unas minorías tenaces, pero, sin duda, cada vez más aisladas por unas corrientes populistas que manipulan el hastío y cansancio de la gente. ¿Dónde ha quedado la integración tan cacareada?

El gobierno amarillo-verde que amenaza instalarse en Italia, no sólo será el más a la derecha de la historia de la República, sino además el más euroescéptico.

Y ¿Qué dice Bruselas? Después del Brexit, de la crisis económica que dejó hecho unos zorros a los países del sur; después de la ascensión de las fuerzas ultras y populistas, después de los movimientos desintegradores nacionalistas, la reacción de Bruselas permanece tibia y casi ajena a lo que considera asuntos internos.

Sin embargo, es hora de reaccionar. No se puede jugar con fuego. Es importante creer en ese proyecto común que va más allá de lo puramente comercial y apostar con claridad por ese futuro todavía tan frágil y lejano. Después del largo purgatorio que estamos viviendo es necesario jugarnos todas las cartas por lo que creemos. Si no, Europa será cada vez menos Europa y los reinos de Taifas volverán al mapa. Será el sálvese quien pueda.

Es hora para estadistas y políticos de verdad.

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