Feliz Pascua!

En la noche del sábado al domingo, coincidiendo con la luna llena de primavera, celebramos el paso del Señor y en El, nuestro paso a una vida nueva. En esta noche, embrión del Año litúrgico nos encontramos con un verdadero itinerario de iniciación cristiana.

Vivimos días difíciles, pero el diseño de Dios sobre nosotros no tiene como horizonte la muerte, sino la vida. Amanecerá definitivamente y la vida se abrirá paso.

El va con nosotros, nos explica las Escrituras y nos enseña a leer en profundidad la vida. Ojalá sepamos reconocerle en cada gesto compartido, en todo pan distribuido, en todo hombre o mujer que sufre o se alegra a nuestro lado.

Le reconocieron al partir el Pan! Eso queremos: que la Eucaristía sea lugar de confluencia y de reconocimiento. Lugar de encuentro y de comunión.

Feliz Pascua! Aleluya! ¡No está en el sepulcro, ha resucitado!

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