Epifanía del Señor

(Mt 2,1-12)

«Levanta la vista en torno, mira…! (Is 60,2). Una consigna para un tiempo de incertidumbre. Viene de lejos y los Magos son el paradigma de todo el que busca. Ven lo que muchos no ven y caminan tras un sueño que muchos desearían alcanzar, pero no mueven un dedo.

Van en caravana, en grupo, al paso del que avanza con mayor dificultad. Cometen errores (van a la ciudad en lugar de ir a un pueblo, se acercan al palacio real en lugar de tocar en la puerta de una casa sencilla, preguntan a Herodes, asesino de niños, por el niño, pierden la estrella…), pero no desisten y encuentran: Es un niño pequeño, no sólo «Dios con nosotros», sino Dios pequeño, frágil como nosotros. Y lo adoran.

Le ofrecen regalos, pero el mayor obsequio es el propio viaje. Ni los desiertos, ni los errores, ni la lluvia o el viento les hacen volver atrás. Fascinados por su intuición, nada les importa tanto como avanzar hacia ese futuro que sienten como diferente.

Por eso, cuando lo experimentan en aquel niño que acaba de estrenar la vida, todo se ve de otra manera y en adelante, seguirán avanzando hacia la «nueva» normalidad.

Sólo si soñamos, si caminamos, si arriesgamos seremos capaces de construir un futuro diferente. Los Magos pueden enseñarnos mucho si somos capaces de levantar la cabeza y mirar…

«¡Miren que lo hago todo nuevo, está brotando…¿No lo notan?» (Is. 43,19),

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