En el aniversario de la muerte de Pablo VI

 

Tal día como hoy, en las vísperas de 6 de agosto de 1978, fiesta de la Transfiguración del Señor, moría en Castel- Gandolfo el Papa Montini, el Papa del diálogo. Hoy, canonizado por el Papa Francisco, lo contemplamos en los altares, pero su vida no se la facilitaron muchos de aquellos que hoy posiblemente le aplaudirían en la gloria de Bernini.

Fue un gran creyente, abierto, hombre de su tiempo. Fue el que llevó el Vaticano II adelante y el que concluyó la intuición de Juan XXIII. El gran Papa de los tiempos modernos, sin duda alguna, con perdón de otros quizás más mediáticos.

Encomendémosle esta Iglesia nuestra y aprendamos a arriesgar como lo hizo él, aunque eso le trajera días difíciles a nivel personal y descalificaciones de todo tipo. Aquello, frente a las trapisondas que actualmente siguen prodigándose al Papa por católicos más papistas y cristianos que nadie, porque el Papa se sale de la horma que marcan ellos, se quedan casi en una broma.

¡San Pablo VI intercede por nosotros!

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