El llanto por los inocentes

En la audiencia primera de este año, en el Aula de Pablo VI, y ante más de 6.000 personas, el papa Francisco ha comentado la figura de Raquel que perdió a sus hijos mientras huía al exilio (como sucede hoy a tantos emigrantes y refugiados en camino hacia aquello que esperan sea una vida mejor). “Ante la tragedia de la pérdida de un hijo, una madre no puede aceptar palabras o gestos de consuelo, que siempre son inadecuados, nunca capaces de suavizar el dolor de una herida que no puede y no quiere que sea olvidada”…”Cualquier madre sabe esto; y son tantas las madres que, hoy, lloran que no se resignan a la pérdida de un hijo, inconsolables ante una muerte imposible de aceptar”. Raquel simboliza el dolor de todas las madres del mundo. “El rechazo de Raquel que no quiere ser consolada – añade el papa – nos enseña cuánta delicadeza se nos exige ante el dolor ajeno. Para llevar esperanza al que está desesperado, es necesario compartir su desesperación; para secar una lágrima en el rostro del que sufre, es necesario unir nuestro llanto al llanto del que llora. Sólo así nuestras palabras pueden realmente ser capaces de dar un poco de esperanza. Si no se pueden pronunciar palabras como éstas, mejor es el silencio. Se convertirá en una caricia.”

Escrito por