El calvario de Asia Bibi

Había sido absuelta por la Corte Suprema de Justicia de Pakistán, país islámico, de la acusación de blasfemia contra el Islam y condenada a muerte por lo mismo. Llevaba años en la cárcel, madre de familia y católica, ha sido objeto, a lo largo de los últimos años, de campañas de apoyo que han ido desde presiones internacionales al gobierno de Pakistán, como de recogida de firmas y manifestaciones a lo largo y ancho del mundo. Era y es un icono del derecho a la libertad religiosa.

Todo parecía que había surtido el efecto deseado. Pero, hace tan sólo pocos días, “el gozo ha quedado en un pozo”. La marcha atrás, deja en el aire una injusta acusación y una gran incertidumbre frente a su futuro.

Sigue en la cárcel y las manifestaciones de los fundamentalistas , orquestadas por extremistas musulmanes en las calles de Islamabad capital del Pakistán, ha condicionado la postura del Gobierno que ha decidido que esta mujer, madre de cinco hijos, no podrá abandonar el país, tampoco la cárcel, hasta que la sentencia haya sido revisada y confirmada. Quien sí ha tenido que abandonar su país, huyendo de las amenazas de muerte y la falta de protección por parte de sus autoridades, ha sido su abogado que ha huido a Europa. “No tenía otra alternativa”, ha dicho y “debo continuar con vida para continuar la batalla legal a favor de Asia Bibi” y, si el ejército de su país le garantiza su seguridad, volverá cuanto antes a Pakistán para defender a su cliente. “El Gobierno no ha sido capaz ni siquiera de hacer respetar una sentencia de la más alta corte del país”.

En este 6 de noviembre, en que conmemoramos a los mártires del siglo XX en España, no perdamos de vista lo que para muchos de los cristianos significa y supone ser fieles a la fe. Asía Bibi es una de los muchos cristianos que sufren persecución actualmente a lo largo y ancho del mundo.

Hablamos de épocas de martirio y pensamos en los primeros siglos del cristianismo y en el Imperio Romano, pero jamás en la historia ha habido tantos mártires como en los tiempos actuales.

“Martir” significa “testigo”, testigos de una fe que ni siquiera la persecución o la muerte es capaz de destruir. Es importante saberlo y, mucho más, confrontarnos con su testimonio. .

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