Día de la madre

Llega la fiesta laica más universal. Aunque no todos los países celebran esta fiesta el mismo día, en España, también en Portugal y otros países, la celebramos el primer domingo de Mayo. Posiblemente es la fiesta que más dinero genera después de las Navidades y, por ello no nos sorprende la metralla publicitaria que la acompaña, aunque este año el coronavirus lo complica todo.

Las raíces más inmediatas de esta celebración, hay que buscarlas una vez más, en Estados Unidos y de allí saltó a Europa. Pero esta jornada festiva lleva siglos y siglos encima: ya en la época de los faraones se daba culto a Isis, la “Diosa Madre” y tanto en Grecia como en Roma la diosa madre de Zeus o Júpiter no pasaba desapercibida.

Con el cristianismo, las sustituciones hicieron su trabajo y María, madre de Jesús y madre de todos, se alzó como centro de esta Jornada. Quizás, por ello, se situó el 8 de diciembre y luego, ante la disyuntiva “ maternidad – virginidad”, a la que podía dar lugar la Inmaculada, se pasó al primer domingo de mayo.

Es un día para reconocer y festejar a la madre…a la maternidad. Un día para orar por ellas y para apoyar cualquier reivindicación que posibilite mejor el ejercicio de su tarea. «Madre no hay más que una» decimos, y es así en todos los sentidos. Incluso después de muertas, porque el amor nunca muere.

Desde aquí nos unimos a ellas y con todos los que llevan dentro la impronta del cariño de una madre, oramos por ellas y les decimos, ahora y siempre, ¡Gracias!. ¡Que Dios las bendiga!

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