Cuaresma: signos, palabras y gestos de un tiempo de conversión

La Cuaresma es un tiempo favorable, un tiempo de conversión. No es el contrapunto del Carnaval y, por tanto, no es un tiempo para masocas y tristones. Caminamos hacia la Pascua, cumbre y meta de rodo cristiano y este tiempo se convierte en un período de entrenamiento y de cambio. El encuentro con el Señor siempre es nuevo y cada año hemos de progresar en el “conocimiento – experiencia – del Misterio de Cristo” como decimos en la oración con la que empieza el primer domingo de Cuaresma. A lo largo de este itinerario vamos dejando atrás lo que nos estorba para el camino y cada semana se nos reta a buscar lo esencial en la vida. Ya el primer domingo con la imagen del desierto nos reta a hacer la experiencia de lo esencial. La meta es la Pascua, nuestra identificación con el Señor. El número 40 En la liturgia se habla de Cuaresma, es decir de un tiempo de cuarenta días. Este término nos evoca los cuarenta días de ayuno de Cristo en el desierto antes de comenzar la predicación del Evangelio. En el Evangelio de Mateo, leemos: “Jesús fue impulsado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, al final sintió hambre”. Cuarenta es un número simbólico presente en el Antiguo y en el Nuevo Testamento que representan momentos sobresalientes de la experiencia de fe del pueblo de Israel. Es una cifra que expresa el tiempo de la espera, de la purificación, de la vuelta al Señor, de la convicción de que Dios es fiel a sus promesas. “Cuaresma – afirma el papa Benedicto XVI – es un itinerario a recorrer, porque la vida cristiana es un “camino”, y consiste más que en una ley que hay que cumplir, en una experiencia de encuentro con la persona de Cristo al que hay que acoger y seguir.” La Ceniza El Miércoles de Ceniza marca la salida, pero , como en toda carrera, lo importante es alcanzar la meta. Es día de ayuno y abstinencia, como el viernes santo. Los Viernes de Cuaresma sólo abstinencia. La ceniza, al comienzo, nos recuerda nuestra fragilidad y la necesidad que tenemos de apoyarnos en Alguien más fuerte. Aceptar la ceniza sobre nuestra cabeza es asumir como desafío permanente nuestra precariedad y convertirnos, acoger el Evangelio. Nuestro esfuerzo, la limosna y la oración serán buenos bastones para el camino. El ayuno está unido a la solidaridad. No ayunamos un día para acumular para el siguiente, sino para compartir con el necesitado “imitando así la generosidad de Dios,” como dice uno de los prefacios propio de este tiempo. “El ayuno y la penitencia son las dos alas de la oración”, afirma San Agustín.  El ciclo A La Cuaresma es un tiempo bautismal por excelencia. De hecho, el Bautismo tuvo mucho que ver en su estructuración primitiva. El ciclo A, en el que estamos, nos lo evoca de forma especial. Las tres grandes catequesis de S. Juan (El agua, la Luz y La vida que se corresponden con el 3º, 4º y 5º domingo de Cuaresma), deberían ser para todos los creyentes metas volantes donde confrontarnos como bautizados, hasta llegar a la meta última: identificarnos con Cristo, el hombre nuevo. La Liturgia Como en otros tiempos litúrgicos, la Cuaresma propone también signos que, en su sencillez pueden ayudarnos a comprender mejor el sentido y significado de este tiempo. El color de la casulla es el morado, color que nos invita a emprender un camino de conversión y de austeridad. No hay flores en el altar, no recitamos el “Gloria” y no cantamos el Alleluia hasta la noche de Pascua. El Misal Este año estrenamos una nueva edición del Misal, el libro ritual del sacramento de la Eucaristía. No es un nuevo Misal, sino una nueva edición del Misal, propuesto por Pablo VI después del Vaticano II, con algunos añadidos y modificaciones. Pero en lo esencial idéntico al que teníamos. Mejor encuadernado, eso sí, y posiblemente más cómodo a la hora de leer. Francisco y el mensaje cuaresmal Su mensaje cuaresmal de este año tiene como tema: “La Palabra es un don. El otro es un don”. El papa Bergoglio subraya que la “Cuaresma es un tiempo favorable para renovarse en el encuentro con Cristo, vivo en su Palabra, en los Sacramentos y en el prójimo”. Nuestro Proyecto Cuaresmal Apoyo al proyecto de trabajo y promoción con niños de la calle que realiza Caritas de Senegal en la ciudad de Saint Louis. Ya son varios los años que venimos colaborando con este proyecto, una actividad educadora, estable y de futuro. A través de Caritas Internacional estamos en contacto con Caritas de Senegal y el proyecto lo hemos asumido entre los que nos propueso en su momento el departamento de solidaridad internacional de nuestra Caritas Diocesana. El pasado año contribuimos con 4.000 euros a financiar este proyecto. La Hucha Cuaresmal, junto a lugar en el que comulgamos en la Eucaristía, nos recuerda la presencia también de Jesús en los más desfavorecidos: “Cristo es pan partido y repartido”. Todas las limosnas y ayudas en metálico las encauzaremos a través de esta Hucha en la Cuaresma. La abriremos la noche de la Vigilia Pascual. Charlas-reflexión Los viernes 2º, 3º y 4º de Cuaresma, a las 20 horas, en los salones de nuestra parroquia, tendremos la oportunidad de reflexionar sobre el tema de la comunidad cristiana. El viernes segundo “La dimensión bíblica”, el tercer viernes, “la dimensión litúrgica” y el cuarto viernes, “la dimensión pastoral”. El 19 de marzo tendremos un retiro en las dominicas en Teror. Es un retiro abierto a cuantas personas quieran dedicar unas horas a la oración y al retiro como preparación a la Pascua. NB: Los programas de Semana Santa con todas las actividades de la parroquia pueden retíralo en la sacristía, si no lo han recibido.

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