Cuaresma

Iniciamos el camino hacia la Pascua, centro y núcleo del Año litúrgico. Nos preparamos con la Cuaresma: cuarenta días a la búsqueda de lo esencial.

Un tiempo de renuncia y de ganas de emprender, avanzar en el camino. En la mochila la oración, el ayuno y el compartir (limosna). Se trata de ir dejando atrás las metas volantes que encontramos en la ruta y alcanzar la meta definitiva: insertarnos de forma nueva en el Misterio Pascual.

Cuaresma es tiempo para competir en el servicio, en el encuentro con uno mismo, en nuestra condición de Bautizados.

La Ceniza que marca la salida de parrilla es un reclamo que nos remite a lo que somos y, al mismo tiempo, “barbecho” quemado que nos habla de nuevas cosechas, de futuro, de nuevo nacimiento.

En este ciclo A que nos sumerge en el Bautismo, la liturgia nos invita a revisitar lo que somos: “hijos”.

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