Cristianos perseguidos

Desde comienzos de siglo la religión se ha convertido en un factor relevante en relación a los derechos humanos, tanto cuando es combatida abiertamente, como cuando es instrumentalizada por nacionalistas de todo pelaje, o cuando ella misma alimenta movimientos fundamentalistas o violentos. En todas estas situaciones las minorías cristianas siempre llevan la peor parte. Esta es la conclusión a la que ha llegado “El Índice mundial de las persecuciones a los cristianos 2019”, publicado el pasado 16 de enero.

Después de 70 años de la Declaración de los Derechos humanos, un cristiano sobre nueve está en riesgo de ser perseguido, lo que quiere decir que 250 millones de hombres y mujeres cristianos sufren persecución, a veces brutal y abierta, otras, cotidiana y progresiva. Durante los seis últimos años el número de cristianos perseguidos no hace sino crecer.

Los primeros países indicados por esta entidad como lugares más fuertes de persecución son: Corea del Norte, Afganistán, Somalia, Libia, Pakistán, Sudán, Eritrea, Yemen, Irán, India y Siria. Otros 29 países son considerados como lugares de persecución muy fuerte. Entre otros: Nigeria, Maldiva, Arabia Saudita, China, Centroáfrica…y, por último, el grupo de países en las que la persecución se considera simplemente fuerte. Entre estos países: Rusia, Colombia, Tanzania Cuba o Burundi.

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