Greccio

El pasado domingo el papa Francisco ha visitado, por segunda vez, la aldea de Greccio. El pueblo donde San Francisco de Asís realizó, por primera vez, el belén. El papa, después de aquella visita el 4 de enero de 2016, vuelve a Greccio y desciende, no sin dificultad a la gruta del pesebre, apoyado en el brazo del joven obispo de Rieti.


Allí, sentado delante del altar de la gruta donde San Francisco realizó el primer portal de la historia, el papa se recogió en un profundo silencio. “no necesitamos muchas palabras – dirá luego Francisco en su breve homilía – en esta nueva ciudad de Belén, incrustada en el corazón del Apenino del Lazio. Y no son necesarias las palabras porque ya el pesebre del belén habla por sí solo y la escena que se desarrolla ante nuestros ojos expresa la sabiduría que necesitamos para captar qué es lo esencial”.


En esta visita al santuario, el Papa ha firmado una carta apostólica sobre el significado del belén, “una tradición – afirma el papa – que debemos continuar, tanto en casa como en otros lugares de trabajo, en las escuelas, en los hospitales, en las cárceles y en las plazas”.

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