La mirada

El evangelio, con frecuencia nos habla de las miradas de Jesús. Los ojos siempre son el radar que detecta al otro. No sólo mirar, sino dejarse mirar. Los ojos del pobre esperan siempre respuestas, acogida cálida y mirada cómplice. En cambio nos hemos convertidos en magos del mirar sin ver, del pasar y seleccionar automáticamente lo que queremos contemplar.

La mirada, sin embargo, es fundamental. Todo empieza por ella. En el evangelio del domingo pasado ya lo advertía el evangelista: Jesús pasaba junto al árbol donde estaba Zaqueo y lo miró y ahí empezó todo. Una mirada puede cambiar nuestra vida. Mirar y dejarnos mirar.

El próximo 17 de noviembre celebraremos la III Jornada Mundial del pobre: Existen, los pobres existen, y tienen también mucho que darnos. Es cuestión de dejarnos mirar, en los ojos de esta niña también hay belleza, aunque nos haga sospechar un océano de fatigas.  Es una mirada que pregunta y que  espera que le hagamos sitio.

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