Prioridades

Ha ce ya un año un año que el Papa Francisco llegó a la sede de Roma, desde el fin del mundo, y, a lo largo de estos meses, ya se perfila una nueva forma de ejercer el poder en la Iglesia que afecta, no sólo a la curia, a obispos y sacerdotes, sino también a toda la Iglesia, desde la base a su vértice.
Entre sus preocupaciones, el papa Francisco ha ido subrayando algunas prioridades, entre las que destacamos las siguientes:

1.- Superar el clericalismo
Hace tan solo unas horas pedía a sus colegas jesuitas, reunidos en la iglesia del Gesú de Roma que no prediquen el evangelio “a bastonazos inquisitoriales”. Ha sido siempre una constante de Jorge María Bergolio, desde que era cardenal arzobispo de Buenos Aires, detestar los abusos de poder del clero, ya por injerencia en la libertad de las personas, ya por exceso de autoritarismo. Después de estos meses de pontificado, ha vuelto sobre este asunto denunciando la mentalidad “aduanera” de muchos sacerdotes en relación al acceso a los sacramentos. En su conocida entrevista a la revista «Civiltá Cattólica» del 19 de septiembre último, lo dejaba claro, por si quedaba alguna duda:” Las reformas estructurales y organizativas son secundarias. La primera reforma afecta a nuestra forma de ser. Los ministros de la Iglesia deben ser personas capaces de reconfortar los corazones de las personas, de dialogar y caminar con ellas, de descender a sus oscuridades sin perderse”.

2- Salir a la periferia
El Papa sueña con una revolución cultural que afecta a todos: “una Iglesia toda ella misionera, presente en las periferias existenciales del hombre y no autoreferencial o a la defensiva. Lo esencial es el diálogo con la frontera…La urgencia es sentirnos una Iglesia que encuentra nuevos caminos, que es capaz de salir de ella misma y encontrarse con quien no la frecuenta, con quien se ha ido o con aquel a quien le resulta indiferente. Esta Iglesia es la casa de todos, no una capillita en la que sólo caben unos pocos privilegiados”.

3.- Renunciar a una rigidez que sólo mira al pasado
“Aquel que hoy día sólo busca soluciones disciplinares que tienden exageradamente a la seguridad doctrinal, que tienden sólo a recuperar el pasado perdido, tiene una visión estática y no evolutiva de las cosas”. Y añade:” Hay normas y preceptos secundarios de la Iglesia que han sido eficaces en su momento, pero que hoy han perdido su valor y significado. Es erróneo ver la doctrina de la Iglesia como un monolito que hay que defender a ultranza.” En este sentido no sorprende que haya calificado la misa según el misal de S. Pio V de “viejo rito” y no de rito extraordinario, haya rehabilitado la teología de la liberación o haya elegido entre sus colaboradores más directos a cardenales y obispos más sensibles desde el punto de vista social.

4.- Cambiar la forma de gobernar

Antes y durante el cónclave, la reforma de la curia era la prioridad de las prioridades y los cardenales eligieron al Arzobispo de Buenos aires para llevar a cabo este reto. Inmediatamente el Papa eligió un grupo de trabajo de 8 cardenales venidos de todos el  mundo – de ellos uno sólo es italiano – para revisar la constitución «Pastor bonus» según la cual se rige la curia. Pero en vísperas de su primera reunión, el Papa convirtió a este verdadero G8 en un consejo de cardenales permanente, a los que consultará sobre otros temas también que afecten a ala Iglesia. El Papa quiere insuflar a la curia un nuevo espíritu que va más allá de lo simplemente estructural. «Es impresionante – afirmaba Francisco en la entrevista a la Civiltá – la cantidad de denuncias que llegan  a Roma por fallos contra la ortodoxia! Pienso que estos casos deberían ser estudiados por las Conferencias locales, a las que Roma puede ofrecerles la ayuda que necesiten. De hecho, esas situaciones, se entienden mejor en los ámbitos locales. Los dicasterios romanos son mediadores, no intermediarios o gestores»

5.- Restaurar la colegialidad

Compartir el poder es otra de sus prioridades: “Creo que es esencial la consulta. Los consistorios y sínodos son, por ejemplo, lugares importantes para hacer que estas consultas sean verdaderas y activas. Para ello es importante no hacerlas demasiado rígidas en la forma. Deseo consultas reales, no puramente formales.” Revitalizar el sínodo de obispos que actualmente funciona con una estructura demasiado rígida e intermitente, podría ser una forma de llevar a cabo este reto, que supondrá, sin duda, consultar lo más posible y decidir solo. Es usar, como buen jesuita, el discernimiento ignaciano.

6.- Reconocimiento de los laicos.
La dinámica actual supondrá una mayor intervención de los laicos. Ya, de hecho, en el grupo auditor, administrativo y financiero creado en el pasado julio, la mayoría de sus miembros son laicos. Y el consejo pontificio para laicos ha sido promovido a congregación romana, al mismo nivel de la de sacerdotes y obispos.

7.- Hablar directamente al pueblo

El Papa tiende a puentear las mediaciones eclesiales y dirigirse directamente al pueblo. Es el Papa que se acerca a los periodistas y se presta a contestar a cualquier pregunta, o se salta los papeles del discurso oficial y habla directamente a la gente…El papa ha ido entrado así en el corazón del pueblo y ha ganado en los medios profanos presencia por su libertad y cercanía. Podemos decir que en este año que termina el Papa Francisco ha sido la gran figura en todos los medios.

8.- Repensar su función de pontífice

Desde la misma tarde de su elección Francisco insiste en su condición de obispo de Roma y ha reducido cuanto ha podido la parafernalia que envolvía la figura del pontífice. Sigue usando sus zapatos negros, su pectoral sencillo de obispo y se mueve en un coche poco llamativo cuando tiene que salir del Vaticano. Sus gestos refuerzan su discurso sobre la pobreza de la Iglesia y repercuten, silenciosamente,  en la globalidad del sistema «sacerdote – obispo – papa».

9.- Desatar nudos

En una pastoral de la misericordia, como le gusta al Papa insistir,  no pueden quedar fuera las personas que ya viven al margen en la Iglesia. Por ello la consulta de cara al próximo sínodo se ha abierto a preguntas totalmente desconocidas hasta el momento: la homosexualidad, las parejas no casadas, los divorciados vueltos a casar, etc. Todos estos temas que el Papa ha querido encuadrar en el marco más amplio de la pastoral familiar son temas de los que, sin duda, se hablará en el próximo sínodo extraordinario que se reunirá en octubre en Roma. Ya el hecho de la formulación de algunas de estas cuestiones se percibe como novedad.

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