La Cruz de Cristo

La Iglesia celebra hoy, 14 de septiembre, el triunfo de la Cruz, signo e instrumento de nuestra salvación. La Cruz, símbolo sacralizado durante siglos corre el riesgo actualmente de ser desterrado de la vida social o, peor aún, corre el riesgo de ser convertido en un bien de consumo.

Sin embargo permanece siendo un símbolo que nos hace volver la mirada hacia todos los crucificados de siempre: los pobres, los enfermos, las víctimas de la violencia, los heridos de la vida…La norma litúrgica que quiere que la Cruz esté siempre junto al altar de la Eucaristía es una llamada permanente a unir eucaristía y solidaridad, mirada compasiva y sanación, vida y compromiso por los más débiles. Hoy también nos llegará la curación de nuestras heridas a través de los otros, los crucificados del mundo.

Hoy el Papa, en viaje a Rumanía y Eslovaquia,en la misa en rito bizantino, que presidió en la plaza de Presov, un puente entre oriente y occidente, afirmó:

«El testigo del Evangelio que tiene la cruz en el corazón y no solo alrededor del cuello, no ve a nadie como enemigo, sino a todos como hermanos y hermanas por quienes Jesús dio su vida. El testigo de la cruz no recuerda los males del pasado y no se queja del presente. No usa los caminos del engaño y el poder mundano: no quiere imponerse a sí mismo ni a los suyos, sino dar su vida por los demás»

Esta fiesta que recuerda la recuperación de la Cruz de las manos de los persas por el emperador Heráclito, centra  nuestra mirada en el corazón del Evangelio.

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