20 años de pesadilla

Pesadilla y mucho más. Aquel mediodía el 11 de septiembre de 2001 quedó en mi retina para siempre. Las imágenes se sobreponían al esfuerzo del periodista (M.Prat) para explicar lo que sucedía. Lo que parecía un accidente aéreo,se convirtió en un cambio de época y en el grito sin respuesta de Raquel «que llora desde entonces a sus hijos y rehúsa ser consolada porque ya no existen».

A las 8.46 de aquel fatídico día el primer avión se estrelló contra la Torre Norte del World Trade Center, el centro del comercio mundial, símbolo del poder de los Estados Unidos.La segunda Torre fue atacada a las 9.03 En el arco de una hora y 42 minutos, las dos torres cayeron como un castillo de naipes, cargada de vidas humanas, rotas para siempre.

A las 9.37 un tercer avión golpeó el Pentágono, sede del departamento de defensa del pais más poderoso del mundo y símbolo del poder militar americano. Un cuarto avión no alcanzó el objetivo programado por sus captores y se estrelló a las 10.03 en Pensilvania.

Yo había estado en su momento en el umbral de aquellos dos colosos y su silueta inconfundible la captó para siempre mi diminuta máquina fotográfica. Aquello que se veía en la pequeña pantalla, a la hora de almorzar…¿Era cierto? Parecía un mal sueño..Pero sí, era real, como real ha sido la violencia generada a niveles nunca vistos a partir de entonces.

Y con la violencia, la inseguridad instalada en el corazón de todos los aeropuertos, ciudades y en la mochila de cualquiera que se mueva en el ámbito urbano de cualquier ciudad importante. Fue la pandemia antes de la pandemia…Y, descalzarse en el aeropuerto, pasar bajo los arcos de escaneo o sospechar del otro diferente, reservado o culturalmente extraño, se ha convertido en un ejercicio casi normal.Desde entonces llevamos también mascarilla en el imaginario.

Oremos por todas las víctimas de la violencia…También por todos nosotros.Es urgente recuperar el mundo como espacio de convivencia, como tierra para plantar y vivir.

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