Sacerdote francés muere asesinado en la región de Vendèe

La comunidad católica francesa está conmocionado y con ella gran parte del país francés. El sacerdote Oliver Maire, superior provincial de los misioneros Monfortianos, que residía en esta comunidad religiosa, fue asesinado el pasado día 9.

Según su propio testimonio, el presunto asesino es un exiliado, pendiente de asilo político, que el sacerdote había acogido en su comunidad. Un hombre con problemas siquiátricos y posiblemente víctima de la violencia y de las condiciones derivadas por el genocidio de su país, Ruanda.
Llama la atención que el presunto asesino, sea precisamente el que en el pasado año prendió fuego a la catedral de Nantes y que, a pesar de sus condiciones, en espera de que los juzgados decidieran su futuro, había sido acogido por el sacerdote, en un gesto de generosidad y amor hasta el límite, en su comunidad cristiana.

Su muerte ha levantado admiración, también críticas y utilización política de su muerte. Pero, sin duda, este hombre, Oliver Maire, “sencillo y bueno – como afirma su obispo en un comunicado- murió víctima de su generosidad y es un mártir de la caridad”.

Escrito por