Silencio

El silencio no es moneda del momento. Vivimos en una sociedad de ruidos y de prisas. No es fácil descubrir el silencio:Ni lo buscamos, ni se le espera y, sin embargo, sin silencio no hay palabras y, sin silencio, tampoco hay música.

Venimos de una tradición que ha valorado el silencio y desde aquella constatación de Qohelet «hay un tiempo para hablar y un tiempo para callar», pasando por el monacato y los grandes místicos, el silencio es el «humus» donde florece el encuentro: con Dios, con los demás y con nosotros mismos.

El silencio no es sólo ausencia de palabra o de ruido – algunas veces sí – pero siempre es escucha.

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