San Pedro Mártir, patrono de Gran Canaria

 

Pedro de Verona (también conocido como San Pedro Mártir), nació en esta romántica ciudad italiana, en una familia de cátaros. Murió asesinado mientras iba de viaje desde la ciudad de Como a Milán, víctima de un sicario a las órdenes de un obispo hereje. El asesino, arrepentido, tomaría más tarde también el hábito dominico.

Pedro, estudió en la Universidad de Bolonia y allí, convertido, fue acogido en el año 1221 por Santo Domingo en su Orden recién fundada. Es el protomártir de la orden de Predicadores y su canonización ha sido, hasta el momento, la más rápida de la historia: sólo 337 días después de su muerte.

Gran predicador, recorrió gran parte de Italia, animando la fe de multitudes. Su cuerpo se venera en Milán y su memoria se mantiene viva en múltiples comunidades del mundo.

Atrás han quedado los grandes fastos con los que se celebraba en la ciudad de Las Palmas esta festividad. La procesión del Pendón de la Conquista, custodiado en la Catedral, sacado en procesión alrededor de la Plaza de Santa Ana; los sermones- exaltaciones político-religiosas -, propios de aquellos años, – alguno de ellos con intervenciones críticas y tajantes de Monseñor Pildain – han quedado en la memoria de los que entonces éramos niños como rescoldos de un ayer no tan lejano. Hoy todo es más íntimo, y la mezcolanza político-religiosa de aquella fiesta ha pasado a la historia, como también su repercusión mediática.

San Pedro Mártir es patrono de la isla de Gran Canaria, pero en realidad, la única relación que tuvo con esta isla fue la coincidencia de la fecha de su muerte con el día, no el año, de la conquista e incorporación definitiva de la isla a la corona de Castilla, en el año 1483, durante el reinado de los Reyes Católicos.

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