Regina coeli

En estos días, saludamos a María con el Regina Coeli,  la plegaria mariana del tiempo pascual. «¡Alégrate!», es un imperativo. Parece una broma – nadie puede obligar a nadie a alegrarse ordenándolo y publicándolo en el boletín oficial-,  también puede parecer una banalidad:  El entorno que nos envuelve no parece muy apropiado para dar riendas suelta a la alegría

Estamos ocupados en otras cosas: Como las mujeres, la mañana de la Resurrección, también nosotros tratamos de embalsamar los cadáveres que  las estadísticas nos ofrecen cada día, por oleadas. Y en la mente solo tenemos espacio para preguntarnos quien nos quitará la piedra que nos entorpece salir de casa para  volver a la normalidad…

Y, de repente, rebobinando el día a día, vamos descubriendo que en medio de la niebla del amanecer, hay motivos también para alegrarnos: una luz nueva  va  inundándolo  todo y  la piedra que nos encarcela, no sólo desde fuera sino también desde dentro, va rodando lentamente, se va moviendo casi sin darnos cuenta y va dejando paso a una luz tenue.

Son muchas las cosas que vamos descubriendo en estos días diferentes y muchas de esas cosas son magníficas: hemos descubierto la necesidad de encontrarnos, de estar juntos, de tener en cuenta al otro que está a nuestro lado…Hoy mismo, me decía una pareja:» Nosotros cuando nos sentamos a la mesa en el momento de la comida, lo hacemos a la misma hora que mis hijos. Cada uno en su casa  y, a través de la tableta que ponemos en la mesa,  nos comunicamos entre nosotros, hablamos»…Hemos descubierto que aquello que hacemos de forma individual, también repercute en los demás, que no somos dioses, ni dueño absolutos de nada , ni de nadie y  que la gestión abusiva que hacemos de los medios tiene sus repercusiones.  Como nunca, ayunos de Misas, vamos descubriendo la centralidad  que tiene la Eucaristía para construir la Iglesia , al tiempo, que también descubrimos esa misma  Iglesia que, ahora,  sigue abriéndose camino por senderos no estrenados,  domésticos, diferentes…Y nos preguntamos: ¿Qué haremos en el futuro con todo esto ?

¡Alégrate, María… y alégrate tú también! Dios camina a nuestro lado…Dejémonos interpelar por lo que vivimos, por  lo que oímos, por  lo que en este momento nos une, nos anima y vamos aprendiendo. Este presente, sin duda nos está remitiendo a un futuro distinto.

Está atardeciendo…y en la puesta de sol también hay mucha belleza… Como la ha habido en tantas vidas de mayores segadas por este virus…Oremos por ellos, ha sido una generación que ha trabajado como nadie por el bienestar que tenemos, seamos agradecidos. Lo mejor de ellos podrá amanecer en nosotros si queremos.

 ¡Alégrate!  Como María, si no queremos permanecer prisioneros de la situación, demos paso a la esperanza y miremos hacia adelante. Si aprendemos de lo que estamos viviendo, cuando salgamos por fin de casa, aunque volvamos a las rutinas de siempre, todo será diferente.

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