La Pachamama

El último Sínodo sobre la Amazonía sigue dando qué hablar. Y eso que aún no han salido a la luz las conclusiones oficiales. Hay muchos a los que la Amazonía les pilla lejos y prefieren ocuparse de otros temas, aunque sea utilizando el SOS de ese inmenso lugar de la tierra compartido por varios países, amenazado por el hombre y donde viven millones de personas en situaciones precarias,indefensos ante un mundo que mira hacia otra parte.

La “Pachamama”, una figura simbólica de las etnias indígenas, es la representación icónica de la “madre tierra” que muchos se empeñan en identificarla con una diosa. No es un ídolo, es la representación de una naturaleza madre que nos da comida, bebida, que nos permite vivir y que tendríamos que cuidar como a una madre en gestación.

Todo empezó con un ritual en los jardines vaticanos, más bien cultural y étnico, en el que la imagen de la “pachamama” estaba presente como evocación de una naturaleza herida que hay que tomarse en serio. Pues bien, aquel ritual concluyó con el rezo del Padre Nuestro que los ultramontanos tradujeron como una señal de veneración y de idolatría por parte del Papa a un ídolo. Como si el Papa hubiera rezado a la Pachamama. Y ahí empezó todo.

En realidad, el Papa se redujo a rezar un «Padre nuestro», cuando, al final del rito, le pidieron que pronunciara unas palabras. A partir de ahí la hecatombe y sus lodos: robo de las figuras de la Pachamama, expuestas con otros elementos indígenas en una capilla lateral de una iglesia cercana a la Plaza de S. Pedro. Y lo que más importa: desprestigiar a Francisco.

Las figurillas fueron arrojadas al río Tiber, de donde fueron rescatadas por los “carabinieri”. El protagonista del robo, un ultra católico austríaco. Detrás de él, el permanente ruido de los anti-francisco que no ceden ni de día, ni de noche. Acusan al Papa de idólatra.

¿Qué planteó el Sínodo? ¿Qué se debatió? ¿Qué preguntas hicieron aquellos hombres y mujeres que viven en la Amazonía? ¿Cómo nos afectan sus problemas? ¿Cómo valoramos el medio ambiente? ¿Qué hacemos?

De eso, ni saben, ni contestan. Lo de siempre: “ni comen, ni dejan comer”. Y eso que, como católicos, se declaran “más papistas que el papa”… Claro, siempre que el papa coincida con ellos.

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