El Sínodo amazónico


La asamblea sinodal que tuvo lugar en la ciudad del Vaticano, concluyó el 27 del pasado mes de octubre. Había sido convocada por el papa Francisco el 17 de octubre de 2017. El Papa lo anunció en el saludo del ángelus de ese día. Desde el primer momento levantó sospechas, críticas y perplejidad.

Sin embargo el Sínodo no es el resultado de una cabezonería del Papa o de una improvisación. Responde a la petición de varias Conferencias episcopales implicadas en esta vasta región del mundo y, sobre todo, quiere escuchar la voz de los millones personas que viven alli: habitantes de las riberas de los ríos, descendientes de etnias de ascendencia africana, diferentes iglesias y organizaciones humanitarias, movimientos y Estados a los que pertenece esta inmensa región etc.

Se trata de un “banco de prueba” de la capacidad de la fe de la Iglesia para buscar caminos individualizados y dar respuesta a unas comunidades multiculturales, multiétnicas, y multireligiosas . Ayudar y unirse a toda persona que busca en ese ámbito, la paz, la defensa de la vida, mantener la integridad de la creación y el bien común.

El documento final que debe asumir el Papa y firmar, aún no ha visto la luz…pero ha sido una experiencia de escucha diferente. Y esto nunca podrá ser negativo.

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