La Carga del horror

Hacinados como carga en un inmenso camión…¿Sin oxígeno, con temperaturas bajo cero, sin comida? 3.000 kilómetros por medio Europa hasta llegar a Inglaterra. Iban conducidos por un joven camionero, casi un chaval (25 años).

Eran chinos y allí, en Inglaterra tenían familiares y, sin duda, esperaban encontrar un mundo diferente. Pero aquello era un camión fúnebre, casi un cementerio ambulante:, sin duda, 39 personas con sueños y expectativas congelados en el camión de la muerte. Entre los cadáveres, un adolescente.

En el 2000, en un episodio análogo, se encontraron los cadáveres de 58 migrantes, también chinos.
¿Quién responderá de esto? La policía no ha informado de las investigaciones, posiblemente para no autoinculparse o inculpar a la policías de frontera. ¿Cómo es posible tanta desidia? En el parabrisas de camión de última generación se podía leer como una burla: “Ultimo sueño”.

La tragedia de la migración es más compleja de lo que pensamos. Las mafias que trafican con la desesperación, la urgencia por encontrar nuevos horizontes a las amenazas de todo tipo, la responsabilidad de los países emisores y receptores, nuestra indiferencia…todos tenemos responsabilidades que lavar. El chaval que conducía el camión sabía lo que hacía, ¿Lo sabía? ¿Era también víctima de las mafias? ¿Nosotros qué? ¿Preferimos no saberlo?

Y, ahora, mientras nos lamentamos de este horror, en una playa de Libia, en medio del desierto o en las fronteras de Siria, alguien sigue aprovechándose de  la desesperación de la gente.

Escrito por