Viaje a Rumanía

La imagen nos puede llevar a confusión. Es una foto de un pequeño grupo ultra-ortodoxo de la iglesia rumana, protestando con pancartas que hablan solas, por la visita del Papa al país de los Cárpatos. Pero nada que ver este viaje con el que todavía no hace un mes Francisco realizó a Bulgaria. Allí no fue grato a la Iglesia oficial búlgara y sólo pudo orar ante la tumba de San Cirilo y Metodio, patronos de Europa enterrados en la Catedral de Sofía, en silencio: ni un padre nuestro, ni un gesto oficial en común con el resto de cristianos ortodoxos, ni el más leve signo ecuménico con aquellos hermanos.

Lo que sucede en la Iglesia ortodoxa búlgara es un episodio más, no sólo de las tradicionales tensiones entre el mundo de la ortodoxia y Roma, sino también de las turbulencias y tensiones entre las mismas iglesias ortodoxas.

En esta ocasión Francisco no tendrá que rezar en silencio y solo, en la Catedral Ortodoxa de Bucarest, de reciente construcción (Se terminó de construir en noviembre pasado). Si participa en esa oración el patriarca rumano, como se espera, y de su forma de participación, podremos deducir el estado del ecumenismo entre católicos y ortodoxos rumanos. En este momento hay buenas relaciones.

El país es mayoritariamente ortodoxo y los católicos sólo alcanzan el 5%. En el país existen 15 facultades de Teología y más de 500 monasterios. La Iglesia ortodoxa rumana es ecuménicamente más abierta y después de la muerte de Cseusescu, el pais está conociendo un progresivo desarrollo, aunque no sin dificultades. Rumanía es uno de los Estados con dificultades serias en la UE.

En este viaje, el Papa beatificará 7 santos de la Iglesia greco-católica.

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