El Dios de las cosas pequeñas

Ha terminado la Navidad y tenemos la impresión que también han concluido las fiestas. Es pura impresión. Pronto empezarán los Carnavales y el calendario se llenará de rojo. Sin embargo, algo ha cambiado y las luces, los pastorcitos y los magos han vuelto al almacén esperando la próxima Navidad que cada año llega antes a los escaparates y calles. ¿Y, ahora qué?

Hemos iniciado el tiempo ordinario y el Dios de las cosas pequeñas emerge y se hace presente en el devenir de los días. Descubrir a Dios, que es fiesta y es alegría en la vida cotidiana, es un secreto y un desafío para los creyentes. Dios no está en el huracán, ni en la tormenta, está en la brisa suave e imperceptible de la tarde. Recatar los pequeños gestos que tejen nuestras relaciones y las hacen gratificantes.

Y, cuando todo nos parezca gris, aburrido…despertemos al poeta que todos llevamos dentro. (Rilke)

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