El Dios de las cosas pequeñas

 

Hemos iniciado el tiempo ordinario y el Dios de las cosas pequeñas emerge y se hace presente en el devenir de los días. Descubrir a Dios, que es fiesta y es alegría en la vida cotidiana, es un secreto y un desafío para los creyentes. Dios no está en el huracán, ni en la tormenta, está en la brisa suave e imperceptible de la tarde. Rescatar los pequeños gestos que tejen nuestras relaciones y las hacen gratificantes es todo un desafío.

Y, cuando todo nos parezca gris y aburrido…despertemos al “poeta que todos llevamos dentro” (Rilke).

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