Dios camina en la ciudad

En la visita del Papa Francisco a la ciudad de Nueva York, rompeolas de todas las megalópolis del mundo, el Pontífice nos dejó un mensaje fuerte a todos los urbanitas: “Aprender a mirar”, y a “reconocer” a Dios que camina por las calles de nuestra ciudad y las transforma en espacio de fraternidad y de paz.

“Con el profeta (Isaías 9) Isaías también podemos decir: el pueblo que camina, respira, vive entre el smog ha visto una gran luz… Las grandes ciudades son recuerdo de las riquezas que esconde nuestro mundo: la diversidad de culturas, tradiciones e historias.

También “en las grandes ciudades, bajo el ruido del tránsito, bajo el ritmo del cambio, permanecen apagadas las voces de tantos que no tienen derecho a la ciudadanía, que no tienen derecho a formar parte de la ciudad – los extranjeros y sus hijos que no obtienen la escolarización, las personas privadas de asistencia médica, los sin techos, los ancianos solos, tendidos en nuestras aceras, perdidos en el anonimato”. Poco a poco entran a formar parte del paisaje urbano al que nos acostumbramos y lentamente resulta natural a nuestros ojos y, peor aún, a nuestro corazón.

Saber que Jesús sigue caminando en nuestras calles, mezclándose vitalmente con su pueblo, implicándose e implicando a todos en una única historia de salvación nos llena de esperanza, nos libera del aislamiento y nos conecta.

Aprendan a mira y ver. Vayan, una y otra vez, vayan sin miedo, acérquense sin asco, vayan y anuncien esta alegría que es para todo el pueblo…Dios es nuestro Padre”.

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