La gala drag

¿Qué quieren que les diga? No vi la gala drag. Como otros miles de canarios, estaba en otra cosa. La mayoría, entre los que me cuento, durmiendo, otros, posiblemente en asuntos de mayor interés. Sobre las dos menos cuarto de la mañana sonó el whatsapp. Para mi algo inusitado. Me despertó: Alguien herido, a aquella hora intempestiva, en sus sentimientos más íntimos, no sólo se sentía en el deber de resarcir a Cristo y a María por la blasfemia cometida sobre el escenario del parque de Santa Catalina, sino que se veía impulsado, sin perder un minuto más, a arrastrar a otros al desagravio. Quizá pensaba que, a esas horas, todos estábamos pendientes del espectáculo del año y verdaderamente era más bien que no. Hacíamos algo mucho más normal, sano y civilizado, dormir. Y, por lo oído, apareció María Santísima, donde menos se la esperaba. Si, esa María a los que estos drags sin plataformas ni lentejuelas, gritan y jalean en las salidas procesionales. La misma que visten y desvisten como una barby doméstica. Es el cristianismo de pandereta, folclórico y compensatorio de tantas y tantas fantasías.

Por si carecía de manual, el amigo del móvil, enviaba dos oraciones de desagravio y dos canciones pidiendo perdón. Como es de suponer nada útil para quien a esas horas, sobresaltado, apenas atinaba a tocar la tecla conveniente para desconectar. Como está mandado seguí durmiendo. La sorpresa llegó a la mañana. No entendía nada.

El día despertó sin ruidos y las calles estaban limpias de gente. Aquí y allí un chorro de polvos talcos olvidado por los de la limpieza, pero, por lo demás, ni rastro de rezagado alguno. Rápidamente me  .

Y, de hecho, fue así, visto y revisto el momento. Mira que hay temas donde inspirarse y situaciones que poner en solfa. Y parece que nada valía a la hora de ganar la corona. En años anteriores el candidato lo intento con temas más del común y, a lo sumo, consiguió el segundo puesto. Había, por tanto, que jugárselo todo por el todo. Se trataba de transgredir y vaya si lo logró con el respaldo del público. Ese público que vota el Brexit como quien vota a Eurovisión y se carga lo más sagrado como quien decide con el dedo hacia arriba o hacia abajo quien debe seguir en el concurso la Vox ¿Pero es eso?.

Lo siento. Las Palmas debería aprender de Santa Cruz. Por una vez, lo tengo claro. Esto allí no se daría. La chabacanería, el desprecio y la ridiculización de los símbolos de un colectivo como el cristiano, además de ser gratuito, es tirarnos piedras a nosotros mismos. Viví 17 años en la Isleta de donde llegó el Carnaval y aquello era otra cosa. Había humor, imaginación, risas, crítica, fiesta y, sin ponerse título alguno, era un barrio abierto, donde convivían durante el año unos y otros. Para que venga ahora el concejal de turno extendiendo el título a toda Las Palmas como ciudad liberal. Eso ya estaba inventado y nunca se pasó el límite.

¿Haría él, una parodia de la enseña nacional, hoguera incluida?; ¿Se atreverían a ridiculizar los símbolos de aquellos que cortan cuellos por el simple hecho de ser distintos, ya que el carnaval es pura transgresión?

No, no estoy dando ideas, simplemente me remito al valor que algunos tienen a la hora de golpear al otro como si fuera una saco de boxeo, siempre y cuando no corran demasiados riesgos. Pues que sepan que eso del respeto debe ser mutuo y nadie puede exigir lo que no da. Por suerte, las guerras de religiones ya pasaron a la historia, pero la convivencia y la libre expresión tiene también sus límites. Luego no vengan con la monserga de que no pretendían herir, porque eso agudiza más el problema. Ni somos tontos, ni los símbolos rotos se reconstruyen con una simple disculpa.

Me imagino que alguno de los concejales y consejeros que nos hemos dado para que nos gobiernen sabrán esto. ¿La transgresión tiene o no tiene límites?

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